
Ha pasado un mes del Mundial y ya se puede analizar todo con frialdad, sin la sangre caliente. A Fernando Torres, que no estuvo bien, le cayeron de todos los colores. Hubo quien razonó las críticas y hubo, demasiados, que estaban esperando a El Niño con el cuchillo entre los dientes para hacerle pagar tributos antiguos.
Que el Torres del Mundial no fue, ni de lejos, el jugador que conocemos es una verdad como un templo, pero lo mismo lo es que las dos actuaciones más grises del mejor goleador del Mundo, David Villa, llegaron en los dos partidos en los que no tuvo al ‘9’ como socio, ante Alemania y Holanda.
Del Bosque siempre destaca que Torres ofrece muchas cosas al equipo, un equipo que por su forma de jugar, innegociable por éxitos y vistosidad, no es el que más se adecúa al juego del ariete del Liverpool. El trabajo, el sacrificio y el despliegue de Torres es fundamental para que Villa siga haciendo goles con La Roja. El guaje no se discute; El Niño tampoco.
Columna publicada en el Diario Marca (18-08-2010)
