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Fernando Torres, profeta en su tierra

La tarde-noche del 22 de abril de 2014 quedará para el recuerdo como el gran homenaje del Vicente Calderón a Fernando Torres. Su marcha del Atlético de

23-04-2014

La tarde-noche del 22 de abril de 2014 quedará para el recuerdo como el gran homenaje del Vicente Calderón a Fernando Torres. Su marcha del Atlético de Madrid en julio de 2007, con destino Liverpool, fue precedida de un acto multitudinario en el palco del Vicente Calderón, si bien el que llegara a capitán rojiblanco tras 12 años de trayectoria en el club no tuvo ocasión de despedirse de corto ante la afición. El fútbol siempre concede segundas oportunidades y en esta ocasión no fue menos: toda una semifinal de Champions League ha brindado al ‘9’ el honor de recibir y agradecer el cariño de una hinchada que siempre lo ha reconocido como uno de los suyos.

Como delantero del Chelsea F.C. desde febrero de 2011 el ‘9’ ha disputado dos semifinales continentales, ante Barça (Champions 2011/12) y Basilea (Europa League 2012/13) y en ambas ha superado la eliminatoria proclamándose campeón después en la final. El destino ha determinado que la tercera sea contra el Atlético de Madrid, el equipo donde se formó desde las categorías inferiores hasta la primera plantilla. Desde el momento en que el sorteo de Nyon decretó el emparejamiento el destino estaba escrito. Salvo imprevisto Torres regresaría al Vicente Calderón, un estadio esquivo en las dos ocasiones que pudo acoger el reencuentro previamente con dos inoportunas lesiones en la etapa de Liverpool.

Torres agracede su apoyo al Vicente CalderónDesde su aterrizaje en Madrid se preveía un emotivo reencuentro. Aficionados atléticos acudieron al aeropuerto de la capital para recibir al ‘9’, al igual que en el hotel de concentración. Lugares en los que la ‘torresmanía’ se desbordó con numerosos aficionados dispuestos a obtener un autógrafo o fotografía con su ídolo. Pero el epicentro de la cita aguardaba latente unos kilómetros al sureste de Madrid, a orillas del río Manzanares y en un aforo engalanado para una ocasión esperada durante cuatro décadas. El regreso colchonero a semifinales de la máxima competición continental se aproximaba inexorablemente.

Desde el mismo instante en el que la expedición ‘blue’ arribó al estadio las caras conocidas se sucedieron. Los directivos y empleados del club se cruzaban saludo a saludo, abrazo a abrazo, por las entrañas del estadio que tantas y tantas veces pisara Torres en el pasado como aficionado y jugador. Esta vez y por exigencias del guión su vestuario correspondía al equipo visitante; el local ya lo había vuelto a pisar con la Selección el año anterior en un partido contra Francia de cara al Mundial de Brasil.

Ya con las gradas poblándose gota a gota y con numerosas pancartas de apoyo, entre ellas la perenne de la Peña Fernando Torres de Fuenlabrada, llegó el momento de saltar al césped para el calentamiento. Restaban tres cuartos de hora para el ‘kick-off’ del partido y ya resonaba en las gradas el cántico ‘Fernando Torres’, basado en la música del mítico tema disco de finales de los sesenta ‘Can’t take my eyes off you’. La reacción natural de la grada provocó el saludo cariñoso de Fernando, quien se disponía a realizar los ejercicios previos a la disputa de un choque de máxima intensidad y relevancia para ambos contrincantes.

Aún quedaba otro instante memorable antes de que comenzaran las hostilidades puramente deportivas. A la hora de anunciar la alineación titular ‘blue’ el estadio rompió en una cerrada ovación, cuando el encargado de megafonía anunció la titularidad de Fernando Torres con el número ‘9’. Una vez más Torres figuraba en el once, al igual que en otros tres de los cinco encuentros previos a domicilio en los que formó parte de la alineación inicial durante esta Champions League. Y es que el madrileño es una de las armas letales de este Chelsea fuera de casa, lid en la que ha firmado sus tres goles europeos en casa del Schalke 04 y el Galatasaray.

Ya con la vestimenta de batalla y en el túnel de vestuarios Torres saludó a sus rivales. En el once titular rojiblanco, dos compañeros de su etapa atlética: Mario Suárez y Gabi. Llegó el momento de saltar al verde de la mano de un niño, ocupando su puesto entre David Luiz y Cole bajo el atronador “atleeeti, atletiii” que precedió a la alineación de los jugadores mientras resonaba la popular adaptación de la pieza clásica ‘Zadok the Priest’ compuesta por George Frideric Handel que da base melódica al bien conocido como himno de la UEFA Champions League. Frente a Torres, la grada enardecida que no divisaba desde esa misma ubicación en los últimos seis años y pico. En concreto, desde el Atlético-Celta del 9 de junio de 2007.

Echó a rodar el balón y con él arrancó un choque de máxima intensidad en el cual, tanto Torres como el público, dejaron a un lado sus sentimientos para defender lo suyo. Fueron 90 minutos de pausa que quedó levantada tras el pitido final. Con el 0-0 ya perpetuado en el marcador el ‘9’ repartió saludos tanto a compañeros como rivales, antes de dirigirse junto al resto de compañeros a aplaudir a la hinchada ‘blue’ que había viajado a Madrid para apoyar a los suyos.

Torres agradece su apoyo al Vicente CalderónPor último y bajo un estruendo atronador llegó el momento cumbre, un instante para el recuerdo de su regreso a las raíces. Dirigió sus pasos al círculo central e hizo extensivo el aplauso a todo el aforo rojiblanco, que ovacionó de nuevo al que fuera su ‘9’. Un instante para la posteridad en el que recibió el cariño de la hinchada atlética. Por último y antes de bajar de nuevo a las entrañas del Vicente Calderón, se despojó de la camiseta y la regaló a la afición apostada a la izquierda del túnel de vestuarios. Sin duda, el punto final perfecto a una noche para recordar a orillas del Manzanares.