Torres, del Camp Nou a la gran final de Múnich cerrando un empate épico (2-2)
Ha vuelto a hacerlo. Fernando Torres regresó al Camp Nou y de nuevo marcó para cerrar un empate que conduce a los ‘blues’ directos a la final,&nbs
Ha vuelto a hacerlo. Fernando Torres regresó al Camp Nou y de nuevo marcó para cerrar un empate que conduce a los ‘blues’ directos a la final, con un 2-3 en el global de la eliminatoria. Antes sucedió de todo sobre el verde del Camp Nou: postes, penaltis, amonestaciones, una expulsión, paradas descomunales y, cómo no, goles. Y fue eso, los goles, el máximo valor del fútbol, lo que inclinó la balanza. El Chelsea extrajo el máximo de sus ocasiones de gol. Con un trabajo defensivo impecable, a pesar de jugar con sólo 10 hombres desde la expulsión de Terry en el 36’, el conjunto de Di Matteo resistió como pudo la avalancha de ocasiones locales. Aún así los blaugrana marcaron dos goles en el primer tiempo -Busquets e Iniesta- diferencia que Ramires recortó en el añadido del primer tiempo. Ese 2-1 se mantuvo indemne en una segunda mitad que vio a Messi errar un penalti. Al final, Fernando Torres certificó en el tiempo añadido el pase de los británicos con un gol celebrado a lo grande. Ahora sólo falta saber el rival, que saldrá del Real Madrid-Bayern que este miércoles se juega en el Santiago Bernabéu.
Fernando Torres abrió definitivamente el cielo a la conclusión. El ‘9’ fue suplente y salió en el 80’ para disputar el tramo final del partido y sentenciar. De salida se situó en el lateral izquierdo de la zaga. La consigna, integrarse en el entramado defensivo y aprovechar la velocidad a la contra. Así fue. Después de un segundo tiempo de monólogo ofensivo local, poco hacía esperar que los ‘blues’ lograran confirmar el pase con un gol más, pero el ‘9’ lo hizo posible con sus grandes cualidades: potencia, velocidad y definición. Con todo el Barcelona volcado al ataque, un despeje largo le encontró en carrera lanzada, avanzó en solitario hacia el área, dribló la salida de Valdés con un regate hacia afuera y anotó a puerta vacía. Una guinda de oro para un Chelsea que supo sufrir y pegar en los momentos claves del choque.
- Avalancha de sucesos
Repitió Di Matteo la alineación de la ida y diez segundos tardó el Chelsea en llegar por primera vez a la puerta de Valdés. Ramires penetró por la izquierda hasta plantarse y probar suerte. La respuesta no se hizo esperar y Messi intentó superar a Cech con un tiro cruzado desde la derecha. Remató a la red el astro argentino confirmando la declaración local de intenciones. Y antes de cumplirse los diez minutos Di Matteo se vio obligado a practicar el primer cambio tras sentir Cahill un pinchazo en el muslo. Bosingwa ocupó su plaza, aunque no su lugar, desplazándose Ivanovic al eje de la zaga vacante. Para entonces el balón ya era patrimonio exclusivo del Barcelona, aunque los incidentes se sucedían y un choque de Piqué con Valdés cuando pugnaba con un balón por Drogba paró de nuevo el partido.
Reanudado el juego Cech despejó un mano a mano con Messi, habilitado por un excelso tacón de Fábregas y Mascherano se sumó al asedio con un obús desde la frontal. Eran momentos de agobio y defendía con diez hombres el Chelsea, acorazado atrás y buscando un golpe rápido de lanza a la contra. Drogba lo buscó por la izquierda, marchándose de un Piqué aún conmocionado que dejó de inmediato su lugar en la zaga por Dani Alves. El Chelsea seguía con su táctica de espalda junto al muro y el coste defensivo comenzó a pasar factura. Mikel vio el amarillo tras derribar a Alexis en una entrada. Y entonces llegó el gol. Cuenca amagó el disparo desde la izquierda pero engañó centrando suave y en paralelo a línea de gol para el remate de Busquets a puerta vacía.
Por si el empate no era suficiente mala noticia, Terry fue expulsado con roja directa tras propinar un golpe con la rodilla a Alexis. El linier delató el suceso y el colegiado no dudó en señalar el camino de vestuarios al capitán ‘blue’. Baja sensible en líneas visitantes, que no tardaron en encajar el segundo. Una apertura a la derecha habilitó a Iniesta en posición reglamentaria, que tuvo todo el tiempo del mundo para centrar con la derecha, raso y cruzado al fondo de la red. El 2-0 cayó como una losa sobre el Chelsea herido, pero no muerto. En una contra Lampard dio un pase en rpofundidad por la derecha dejando Ramires en uno contra uno. No dudó el brasileño y con la calidad que siempre otorga la samba carioca levantó el cuero en vaselina perfecta sobre Valdés. La forma perfecta de llegar al descanso.
- Torres, matador
Tras el paso por vestuarios el acoso sobre Cech se mantuvo a tope. La superioridad numérica se hacía notar y los ‘blues’ acusaban el juego de toque y movilidad blaugrana. Su forma de merodear el área hacía bascular la defensa a la espera de un orificio por el que filtrar un pase, una pared, un disparo,… y en éstas Cesc fue derribado por Drogba tras una pared con Messi. Decretó pena máxima el colegiado y Messi hizo lo increíble en él: errar el tiro. Su disparo golpeó al travesaño marrando su oportunidad de ponerse de nuevo por delante. No valía el 2-1 a los de Pep Guardiola y siguieron con el trabajo de acoso y derribo, aunque los ‘blues’ mostraban las garras a la contra como sucedió con un remate lejanísimo de Drogba que hizo entra en calor a Valdés.
En el 58’ Di matteo practicó su segundo cambio: Kalou por Mata. Buscaba músculo, oxígeno y piernas frescas el italiano para el duro trabajo de contención y contragolpe que quedaba por delante. Y mientras el peligro seguía tocando a la puerta de Cech, que tuvo que salvar otro mano a mano crucial con Cuenca. El canterano fue el siguiente cambio de Guardiola, dejando su lugar a Tello. Minutos de asedio después consumió sus naves metiendo a Keita por Cesc Fábregas. Y más de lo mismo. Todo el balón para el F.C. Barcelona que mascaba y mascaba el balón a la espera de ver la luz filtrarse por el muro infranqueable del Chelsea. Salió Torres por un exhausto Drogba en el 80’, agotando la ruleta de cambios.
El corazón de los británicos se bloqueó cuando un remate de Messi desde la frontal fue desviado por Cech al palo. Otro balón a la madera de los locales, que veían como el cronómetro corría en su contra. Antes le fue anulado un gol a Alexis por fuera de juego de Alves, su pasador. El bloque defensivo del Chelsea seguía infranqueable, con solidaridad total de todos los efectivos del equipo. Fernando Torres se ancló al lateral izquierdo para compensar la inferioridad de efectivos. Cech seguía achicando, en esta ocasión un disparo de Mascherano. Pero el último gol tenía nombre y apellido. No era otro que Fernando Torres. El ‘9’ tiró un potente desmarque y recibió un despeje defensivo. Con todo el campo por delante se plantó ante Valdés, quebró con un regate hacia la derecha y a puerta vacía definió con sobriedad, alojando en la red los deseos de decenas de miles de seguidores del Chelsea que vieron abierto el cielo de la final. Ya es una realidad: el Chelsea peleará en Múnich por la Champions League.
- Ficha del partido:
F.C. Barcelona: Valdes; Puyol, Mascherano, Pique (Alves 26’); Busquets, Xavi, Iniesta, Fábregas; Cuenca (Tello 67’), Sánchez, Messi.
Chelsea F.C: Cech; Ivanovic, Cahill (Bosingwa 12’), Terry, Cole; Mikel, Lampard; Meireles, Mata (Kalou 58’), Ramires; Drogba (Torres 80’).
Tarjetas amarillas: Mikel 31’, Ramires 44', Ivanovic 47', Iniesta 49’, Cech 59’, Messi 71’, Lampard 71’, Meireles 88’.
Tarjetas rojas: Terry 36’.
Goles:
1-0 (35’) Busquets remata en boca de gol un centro de cuenca desde la izquierda.
2-0 (43’) Messi abre para Iniesta que cruza con la derecha raso al fondo de la red.
2-1 (45+1) Ramires define de vaselina en uno contra uno para marcar a centro de Lampard.
2-2 (90+2) Torres quiebra a Valdés en uno contra uno y define con la derecha a puerta vacía.





