Entrenador
2021
El siguiente paso en mi formación como entrenador exigía conocer todo lo que rodea a la preparación de un equipo, y con este objetivo, en la primera mitad de 2021 pude integrarme en diferentes cuerpos técnicos de diversos conjuntos de la Academia del Atlético de Madrid. Una enriquecedora experiencia que fue a más y que me permitió fortalecer los conocimientos adquiridos en el curso de entrenador que estaba realizando en Las Rozas, en la sede de la RFEF. El Atleti me abrió las puertas de nuevo, lo que me provocó una ilusión enorme. Volvía a casa. Volvía a pisar esos campos donde tanto había aprendido.
En verano llegó la ocasión de trabajar con un mismo equipo durante una temporada completa. Y para este ilusionante reto, nada mejor que el Juvenil División de Honor del Atlético de Madrid. Se dio la oportunidad y no lo pensé ni un instante porque no hay mejor destino para seguir formándome que hacerlo con el chándal rojiblanco. Una vez más sentí ese orgullo y felicidad de volver al Club, aún más si cabe, con la determinación de aprender, disfrutar y seguir sirviendo al Atleti.
La categoría juvenil tiene un significado muy especial para mí, ya que corresponde al punto de inflexión más determinante en mi carrera: fue mi último escalón en la cantera para subir al primer equipo. Así, con una ilusión y ganas tremendas, en aquel julio comencé la pretemporada. Conformamos un cuerpo técnico joven, dispuesto a ayudar y a trasladar nuestras experiencias vividas para alcanzar el mejor progreso de estos chicos, cuya mirada te anuncia ambición, energía, valentía y ganas de comerse el balón. Desde que comenzó la competición, encontré una compañía tremendamente satisfactoria en todos los ámbitos. Sentía que desde la experiencia se podía enseñar muchos valores a los jugadores y, a la vez, ellos mostrar predisposición a escucharnos.
Pronto armamos un bloque magnífico, muy competitivo, y antes de acabar el año nos situamos líderes de grupo en División de Honor y clasificados para la fase de eliminatorias de UEFA Youth League, no sin sufrimiento. El primer rodaje en el banquillo me acababa de entusiasmar.
2022
Un año simplemente fabuloso para la Academia. No sólo por el título de campeones de División de Honor que logramos, sino por los resultados del Atlético de Madrid en todas las categorías: fueron fantásticos, cristalizando en títulos el gran trabajo que desde años se viene haciendo en la cantera.
Cuanto más alto es el listón, mayor es el estímulo de mejora para las generaciones del futuro, y eso es lo que sucedió en concreto con el Juvenil A. Con un grupo sensacional en todos los aspectos logramos liderar el Grupo V durante la mayor parte de la temporada hasta conquistar el campeonato y disputar la Copa de Campeones. El Celta nos apartó de la final en los penaltis, aunque luchamos hasta el último aliento por ser el mejor juvenil del país.
También cosechamos buenos resultados a nivel internacional con una gran campaña en Europa. Eliminamos a grandes rivales como Borussia Dortmund y Real Madrid para meter al Atlético de Madrid por primera vez en la Final Four de UEFA Youth League. Una competición preciosa en la que los futbolistas en formación viven una experiencia inolvidable y se miden a los mejores, el nivel que queremos para nuestro Atleti. En Nyon el RB Salzburg puso fin a nuestro sueño en semifinales, pero sentimos un gran orgullo por haber llevado nuestro escudo más lejos que nunca.
Nuestro único objetivo en la Academia es que el mayor número de jugadores pasen a formar parte del filial o del primer equipo, y la mejor manera para que esto suceda es ayudarles a mejorar individualmente y colectivamente para completarse como futbolistas. Con ese objetivo trabajamos duro y es tremendamente satisfactorio ver cómo ese esfuerzo colectivo cristaliza en nuevos logros, que a su vez traen consigo nuevas metas. Así, cuando veo a los chicos en dinámica del primer equipo, e incluso debutar, me siento muy orgulloso de ellos. Me hacen recordar cuando me toco a mí y es una sensación tan satisfactoria que resulta difícil explicarla con palabras.
2023
El aprendizaje continúa. En esta etapa con el Juvenil A avanzo impulsado por el reto personal de aprender cada día, superar situaciones nuevas, probar cosas diferentes: me exijo lo máximo para llegar a ser el entrenador que hubiera querido tener. Además, los futbolistas de la Academia atesoran un nivel alto, con mucho potencial y es lo que me lleva a disfrutar cada día más comprobando sus progresos, atendiendo a su evolución. Cuando creen en lo que hacen compiten al máximo y demuestran que tienen madera para ser el futuro del Atlético de Madrid.
Siguiendo nuestro ADN de pensar siempre a lo grande, disfrutamos en el Metropolitano una de esas noches de fútbol que hacen tan especial a nuestro Atleti. En octavos de final de UEFA Youth League tocaba recibir al Genk belga y se dio la oportunidad de jugar en nuestro estadio. Fue el momento más importante de la temporada, para los chicos y para nosotros (el cuerpo técnico y el staff que rodea al equipo). Se podía palpar la ilusión, la pasión, la emoción que sentían los jugadores. A posteriori, nos confesaron que no habían podido dormir la noche anterior, que estaban nerviosos por ver su sueño hecho realidad, pero lo que demostraron es que compitieron como profesionales. Antes del partido, intentamos transmitirles que jugaran al fútbol desde la pasión, con intensidad, que así podrían conectar mejor con la gente. Y así lo hicieron. Por cierto, ganamos 4-1 para seguir adelante en una competición tan exigente como atractiva.
2024
El 2001 siempre quedará como aquel año en que comenzó mi carrera profesional, con la conquista del Europeo Sub-16 en Inglaterra y, sobre todo, el debut con el primer equipo. Pero no todo fue un camino de rosas, también hubo decepciones que afrontar y de las que aprender.
Jugando con el juvenil logramos meternos en la final de la Copa de Campeones. Era la primera vez que el Atleti competía por este trofeo tan prestigioso: ¡alzarnos como el mejor equipo juvenil de España! Nos enfrentamos a Osasuna, en el Estadio Olímpico de Sevilla y ante 15.000 espectadores. El ambiente era brutal y lo dimos todo por traer la Copa a casa, pero un gol de Markuleta nos apartó de las mieles del título. Fue un golpe muy duro, difícil de encajar, pero quién iba a decir entonces que 23 años después viviría en primera persona lo que es conquistar ese título ¡como entrenador!
Después de una temporada de mucho esfuerzo, en la que superamos las adversidades con humildad, carácter y valentía, nos situamos frente al reto de la Copa de Campeones después de acabar la Liga de División de Honor en primera posición. Tras remontar al Levante en cuartos, en la ‘Final Four’ de Nerja superamos primero al Mallorca en ‘semis’ y en la final a un Betis muy poderoso, con un bloque fantástico. Sin embargo, las dificultades del año nos sirvieron para aprender que estando juntos podíamos ganar a cualquiera, y así lo hicimos con esa pasión, esa emoción y esa ilusión que nos define como atléticos. Y jugando así, con ese espíritu, los frutos llegan sí o sí. Es el gran aprendizaje que nos llevamos -junto a la Copa de Campeones, claro- del Estadio Enrique López Cuenca de Nerja ¡Atleti campeón!
Este triunfo sería el colofón perfecto para mi etapa al frente del Juvenil A, tres años de aprendizaje constante que sin duda me forjaron para subir al siguiente escalón: el reto del filial. Situarme al frente del Atlético B significaba un paso muy importante, crucial, una vuelta definitiva a la tuerca de la responsabilidad que asumí al afrontar esta nueva etapa como entrenador en la Academia. Acepté el nombramiento con ambición y la tranquilidad de saber que contaba con la preparación necesaria.
Nuestro objetivo inicial al frente del filial se situó en preparar a nuestros futbolistas para formar parte del primer equipo, y la mejor manera de conseguirlo era competir y afrontar una categoría tan complicada como la Primera Federación con orgullo y ambición, exigiéndonos una entrega total para competir lo mejor posible contra grandes equipos. Jornada tras jornada, fuimos moldeando un equipo con identidad y estilo propio, capaz de ganar a cualquier equipo y en cualquiera de los grandes, medianos y pequeños estadios que visitamos: Murcia, Alicante o Huelva son sólo una muestra del elevado nivel de esta categoría, en la que también militaban otros filiales de entidad como Betis, Sevilla, Villarreal o Real Madrid Castilla.